miércoles, 3 de diciembre de 2008

Páginas ideales
(filosofía y diseño)

Lo ideal sería no tener que explicar el mito de la caverna de Platón, por suficientemente conocido. Por eso no lo vamos a hacer, convencidos como estamos de que nuestros lectores son los lectores ideales que todo bloguero quisiera tener. No tenemos tan claro lo de ser nosotros blogueros ideales, escribiendo con acceso directo a un mundo de las ideas digitales que después se reflejaran en las pantallas de vuestros ordenadores, y caeremos pues en la debilidad de aclarar que es a esa caverna como mito del mundo en el que se "reflejan" las ideas puras a la que nos referimos, y no a esta otra "caverna" que aquí en España la secta seudoprogresista del grupo más poderoso de comunicación menciona una y otra vez desde hace años para descalificar a su competencia: los de la "caverna" repiten como loros hablando de sus compañeros, por cavernícolas y reaccionarios, suponemos. Pues bien, no, también esa caverna es un mito, pero hoy para desgracia de los puristas del "hablar sólo de diseño", nos hemos puesto filosóficos.

Según la escuela platónica, tal vez la más influyente, original y poderosa de toda la historia del pensamiento, existirían unas "páginas ideales" para disponer la información sobre un papel, como existirían "ideas" para todo lo que forma parte de la creación, conceptos abstractos incluidos. Claro que los miembros de la Academia ateniense de páginas no llegaron a hablar. Las páginas que nosotros hacemos y que llegan después a los lectores serían según este esquema intelectual meros "reflejos" de esas páginas ideales, como reflejos somos todos. De ser cierto esto, podríamos entonces mejorar una página hasta el infinito y cada cambio, acertado claro, que hiciéramos en ella daría como resultado una página mejor que la anterior porque estaría más cerca de la inalcanzable "página ideal":



Sucede que nuestra experiencia desmiente esta afirmación. Y no por antiplatonismo, ciertamente. El esquema anterior funcionaría en el caso de que existiesen infinitas combinaciones antes de llegar a lo inalcanzable... pero no existen infinitas combinaciones y es el propio Platón quien puede decirnos por qué. Porque hay una página, la mejor de las posibles, que es la única que "refleja" la página ideal inalcanzable. Y esa página reflejo de la página ideal sí es de este mundo de las apariencias, como todos los reflejos. De hecho, a veces la alcanzamos. Pocas, ¿eh? Y sucede también que una vez alcanzada, lo único que se puede esperar si seguimos modificándola es empeorarla. Porque ya habíamos alcanzado "la mejor de las páginas posible" y cualquier otra... es peor.



Este sería el esquema de nuestro último razonamiento. De hecho, es el esquema de lo que nos sucede día a día con los continuos cambios que hacemos en las páginas. En este eje de coordenadas imaginario, ideal podríamos decir hoy, existe si os dais cuenta un punto que hemos bautizado como umbral de descojonamiento, y que es ese punto en el que a través de múltiples cambios se alcanzaría "la mejor de las páginas posibles". Generalmente es la intuición la que nos dice que hemos llegado a él, no hay fórmulas matemáticas para calcularlo. A partir de ahí, ya sabéis, resignación porque todo empeorará si como sucede un día sí y al siguiente más, redactores jefe y directores, de arte o del periódico, se empeñan en alcanzar las ideas que Platón imaginó más allá de nosotros, en el mundo eterno del ser.



Postdata: Los gráficos de este post son obra de Miguel Nuño miembro del departamento de gráficos de elmundo.es, especializado en infografía online (aquí, aquí y aquí podéis ver algunos de sus gráficos interactivos). Es el responsable de algunos de los especiales de la página web de El Mundo (como el de Blade Runner, James Bond, o Star Wars, entre otros); autor junto a Iván Aliaga y Fernando R. Monroy de los denominados reportajes visuales de cómic (una interesantísima y novedosa propuesta que se publica también en esta web aunque realizada como un trabajo externo y de la que os destacamos Hulk, el cómic negro, o el Batman de Adams); ilustrador, gran conocedor y amante del mundo del cómic (otra cosa distinta son sus exóticos gustos cinematográficos, que al menos nos sirven para irreconciliables discusiones sobre cine en las noches solitarias de la redacción, cuando la actualidad, o más bien la falta de ella, nos lo permite). Nuño tiene previsto aparecer pronto en la blogosfera con algunos de sus dibujos e ideas sobre ilustración e infografía en un blog propio. Desde encajabaja os mantendremos informados para que podais apreciar la calidad de su trabajo, que es mucha, y además agradecemos su participación en este artículo.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Diseñario (XXXIX)

El comité de expertos de encajabaja han asistido, atónitos, a una semana algo convulsa en el blog. La polémica no les ha distraído lo suficiente, eso sí, como para que hoy no nos ofrezcan una nueva entrega de su afamado Diseñario, obra dedicada al diseño periodístico y a la prensa. Afamado pero sobre todo irreverente, colectivo y abierto a vuestra participación... no sabemos si lo hemos dicho ya en alguna ocasión. Como era de esperar, las aguas vuelven a su cauce, fin de la controversia (de momento), y volvemos a ser nosotros mismos, como podéis ver en el genial dibujo del inmortal Sánchez Parejo, aquí a la derecha, que recupera sus colores y formas originales después de unas semanas de extraña "obamización".





Redactor. Habitante de ese microhábitat llamado redacción. Muchos pueden pensar que redactor es una profesión, un oficio incluso, pero nada más lejos de la realidad. Redactor es algo más, es un estado de ánimo, un sentimiento, una manera de vivir. Porque redactor no se es de 8 a 15, redactor se es las 24 horas del día, los 365 días del año, desde el primer día que pisas la facultad/escuela/redacción hasta el día en que dejas de pisar este mundo. Es algo que se lleva en la sangre y no se puede abandonar, por mucho que uno quiera. Muchos lo han intentado, pero ninguno lo ha conseguido, siempre ha quedado un rescoldo.
Identificar a un redactor es fácil. Un redactor es aquella persona que en sus vacaciones te llama para decirte: "Oye se ha muerto fulanito, te escribo el obituario, que era amigo mío"; aquel que va atento por la calle, que no deja escapar ningún movimiento; aquel al que todo le produce curiosidad; aquel que siempre está preguntando; aquel que en cuanto ve un coche de policía o una ambulancia se acerca para ver qué pasa y preguntar a la autoridad; aquel que llama a la redacción para decir: "Oye que ha pasado esto en tal sitio"; aquel que protege a sus fuentes aunque le pueda costar el trabajo, porque las fuentes son como sus hijos, y nadie los puede tocar excepto él; aquel que se puede reír del tema más macabro y ponerse muy serio con una nimiedad pero que a él le parece importantísima; aquel que se pasa trece horas en la redacción y al día siguiente tiene ganas de volver; aquel que tras un día infernal de trabajo no puede dormir por el subidón de adrenalina; aquel que no se esconde ante los problemas, sino que los afronta y sale a su paso; aquel que busca más allá de lo obvio, de lo que ve todo el mundo; aquel que hace la pregunta que nadie quiere hacer, la que escuece; aquel que sabe a quién llamar en el momento adecuado; aquel que le busca tres pies al gato; aquel que sabe rectificar cuando tiene que hacerlo y mantenerse en sus trece cuando es necesario; aquel que es capaz de decirte, tienes razón o estás equivocado sin ofenderte; aquel que te cuenta su opinión sin adoctrinarte; aquel que trabaja con sus compañeros, no contra ellos; aquel que te felicita por un trabajo bien hecho y te ayuda cuando la has cagado; aquel que cuenta lo que ha visto, sin enmascarar los hechos, sin adornarlos ni adulterarlos; aquel que no pierde la educación aunque esté hablando con su mayor enemigo; aquel que sabe cuáles son sus limitaciones y no se mete en camisa de once varas...
Y todavía, lector, te preguntas qué es un redactor... Redactor, ¿eres tú?

Redonda. Según Coco, aquel sabio peludo de color azul que iluminó nuestra infancia, redonda es una pelota, una galleta apostillaría inmediatamente su amigo Tricky antes de dedicarse a la música electrónica, la Tierra, una moneda, una rueda, un botón, el reloj, le letra "O"... Un tiempo después llegarían los cedés, redondos; luego, quien se atrevió a calificar de redondas aquellas obras humanas que alcanzan la perfección, ¿porque se abren y cierran en sí mismas? Y, mucho más tarde pero antes de ahora, redondas resultaron las letras, el alfabeto entero y no sólo la "O", cuando presentan el grosor y la forma estándar en las que han sido diseñadas de manera general.
Si las redondas adelgazan, son finas o extrafinas (alguno dice "light"); si engordan son negritas (para el de antes "bold"); si se inclinan y adoptan formas que quisieran ser caligráficas son cursivas; si se estrechan o ensanchan son estrechadas ("compact", "condensed", en fin) y ensanchadas ("expand"); y así casi hasta el infinito que ha conseguido el interminable y creciente mundo digital... del que no sabemos qué diría Coco. Porque suponemos que nunca tuvo ordenador y porque hace tiempo ya que lo vimos por última vez.

Entregas anteriores del Diseñario:
Diseñario (I): aire-anuncio.
Diseñario (II): apoyo-artistas.
Diseñario (III): bandera-blancos.
Diseñario (IV): blog-caja.
Diseñario (V): cajista-cícero.
Diseñario (VI): cintillo-confeccionador.
Diseñario (VII): contorneo-despiece.
Diseñario (VIII): Didot-doble.
Diseñario (IX): Edicomp-encajabaja.
Diseñario (X): entradilla-estilo.
Diseñario (XI): familia-firma.
Diseñario (XII): folio-fotografía.
Diseñario (XIII): Franklin Gothic-fuente.
Diseñario (XIV): fusilar-Garamond.
Diseñario (XV): Gótica-grotesca.
Diseñario (XVI): Gutenberg-huérfana.
Diseñario (XVII): ilustración-información.
Diseñario (XVIII): interletraje-justificado.
Diseñario (XIX): kerning-lector.
Diseñario (XX): legibilidad-línea de base.
Diseñario (XXI): linotipia-luto.
Diseñario (XXII): Mac-mancha.
Diseñario (XXIII): mancheta-maquetador.
Diseñario (XXIV): margen-medianil.
Diseñario (XXV): Milenium-monstruo.
Diseñario (XXVI): negrita-noticia.
Diseñario (XXVII): Ñ-ñoño.
Diseñario (XXVIII): ojo-ordenador.
Diseñario (XXIX): P&J-paginero.
Diseñario (XXX): palo seco-párrafo.
Diseñario (XXXI): pata-PC.
Diseñario (XXXII): periódico-Photoshop.
Diseñario (XXXIII): Pi-pie.
Diseñario (XXXIV): píxel-prototipo.
Diseñario (XXXV): publicidad-punto.
Diseñario (XXXVI): Quark.
Diseñario (XXXVII): rasgo-recuadro.
Diseñario (XXXVIII): redacción.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Weekend

MADRID
'Star Wars'. Para los fanáticos de 'La Fuerza' o para los que, simplemente, les gustó la saga galáctica, estos días pueden visitar en el Canal de Isabel II (Plaza de Castilla) la exposición 'Star Wars. The exhibition'. Muestra itinerante que desde principios de 2006 en París (Cité des Sciencies) recorre las principales ciudades europeas. Oporto, Londres, Bruselas y Ornkoldivic (Suecia) han precidido a Madrid como sedes. Esta última, que se puede visitar hasta el 15 de marzo de 2009, destaca por ser hasta el momento la mayor exposición que ha habido sobre las películas de Lucas. 250 piezas originales seleccionadas cuidadosamente por LucasFilm entre naves espaciales, bocetos, vestidos, escenarios o maquetas. Los más osados pueden participar en una sesión de entrenamiento en la 'Escuela de Jedis' donde dos maestros enseñan a los nuevos 'padawan'. Una forma divertida de acercar el universo de los Jedi a los más pequeños que empiezan ahora a aficionarse a esta legendaria saga.

MÁLAGA
Manchas y condones. Una cama llena de manchas y condones usados es la pieza estrella de la gran antología que el Centro de Ate Contemporáneo de Málaga (Alemania, sn) dedica hoy a Tracey Emin. Perteneciente a la generación de lo 'Young British Artist', artistas conceptuales que se dieron a conocer por sus técnicas provocativas y polémicas que suscitan en el espectador una continua reflexión. Las obras más famosas de esta generación dan muestra de ello: como la habitación vacía en la que las luces se encendían y apagaban imperturbablemente ('The lights going on an off'), de Martin Creed o un tiburón gigante dentro de una vitrina llena de formol, de Damien Hirst.
La obra de Tracey Emin es principalmente autobiográfica. Víctima de una violación en la pubertad, el sexo explícito, casi pornográfico, es un elemento recurrente en toda su obra. También cuestiones como la depresión, la familia, la muerte, etc. están impregnadas de su sinceridad. Miembro de pleno derecho de la Royal Academy of Arts a pesar de los aspavientos de algunos académicos 'viejunos'.

FLORENCIA
David. Ha sido una operación precisa y lenta pero el 'David', de Donatello ya luce en todo su esplendor. La obra cumbre de la escultura renacentista se vuelve a exponer en Florencia (Museo Bargello) tras 18 meses de restauración aplicando novedosas técnicas (un rayo láser que limpiaba las impurezas), los visitantes pudieron seguir a través de pantallas de televisión el laborioso trabajo de los restauradores, según nos informa 'Arteselección'

MUNICH
Vassily Kandinsky. La unión de la Lenbachhaus de Munich, el Guggenheim de Nueva York y el Pompidou de París han hecho posible la mayor muestra que se ha celebrado en los últimos 30 años acerca de la obra del pintor ruso. Alrededor de 100 obras llegadas de numerosos museos (Mocú, San Petersburgo, Basilea, etc) abarcan todas las etapas de producción del que fuera el precursor del arte abstracto en Europa.

Razones técnicas

Hay que admitir que no siempre es el capricho o la incompetencia de nuestros semejantes con más o menos poder de decisión lo que obliga a que tengamos que cambiar las páginas, labor ésta a la que dedicamos casi más esfuerzos que a realizarlas por primera vez. No sólo existe el "no me gusta", el "qué aburrido", el "vamos a darle una vuelta", "se me ha olvidado un gráfico", "tengo poco texto", "corta la foto que me sobra texto", "pon dos fotos que siempre quedará mejor que una", "¿por qué no ponemos una foto solamente como siempre nos decís?", "convierte todo lo que llevamos en la apertura en la página tres", "se nos ha caído la publi", "acaba de entrar publicidad", "no me cogen el teléfono así que cambia esa página", "no hemos puesto el careto del soldado desconocido", "es que habíamos hecho la página por hacer algo y ahora es cuando sé los temas que van a ir", "oye, ¿no podemos poner lo que está abajo arriba, y lo que está arriba abajo?", "¿por qué no probamos a hacerlo todo al contrario?", "¿no quedaría mejor todo al revés de como lo has hecho?", "¡qué feo!, ¿no?", "huy, qué raroooo!", "no sé, no me convence", "no, si puede que esté bien, pero como no sé muy bien lo que quiero...", "se acaba de casar la hija de alguien, habrá que meterlo en esa página, ¿no?", "necesito un apoyo", "no necesito ningún apoyo", "cuando te dije que pusieras los apoyos que hicieran falta, te mentí", "donde hay un apoyo, ¿podrías poner dos?", "y otro más, tres", "cuatro", "quita todos los apoyos y deja un texto muy largo", "en ese texto tan largo habrá que poner sumarios, vamos digo yo", "¡qué mal quedan los sumarios!", o "cambia lo que quieras, pero cambia algo", no sólo hay esto y mucho más, decíamos, también hay razones técnicas. Sí. Como cuando se interrumpe la programación o no despega un avión. Y las razones técnicas suelen ser razones de mucho peso. Insalvables.



Este es un proyecto de página de gran impacto visual. Es una muy buena página. Y lo es, exclusivamente, por el corte de la enorme foto vertical que la cruza de arriba a abajo. Es lo único real de todo lo que puede verse, porque tanto los títulos como los textos son lo que llamamos "texto falso". Ni "Japón mediará en ninguna cumbre del clima", ni santas pascuas, porque son letras puestas para ver cómo queda un título de cuatro líneas en la apertura de Cultura. La foto sí era real, y determinaba la estructura de toda la página. Hubo incluso que girarla ligeramente para que pudiese entrar en un corte tan vertical y estrecho. Pero, ¡ay!, la ampliamos demasiado. Y taller, nuestros profesionales de la fotomecánica, por razones técnicas, nos dijo que no. Saldría mal impresa, se "reventaría" porque los píxeles serían demasiado grandes y quedaría poco nítida, con los colores distorsionados. Y tuvimos que cambiarla.



Esta es la página que pudisteis ver en los periódicos. La página que "consiguió" llegar a ser la apertura de Cultura del jueves 27 de noviembre. Sí, lo sabemos, es peor. Es lo de siempre frente a una propuesta distinta que intentamos, pero no conseguimos... por razones técnicas.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Rediseño de El Mundo

Pues sí. Al final resulta que no va a ser Obama quien cambie El Mundo, sino su director de arte, Carmelo G. Caderot, junto a su equipo de diseño con Manolo de Miguel a la cabeza, dando forma a un proyecto iniciado hace ya unos dos años por el director del periódico, Pedro J. Ramírez, y que tenemos que hacer en perfecta simbiosis con toda la redacción. Es difícil hacerlo así, pero es así como debe hacerse y a pesar de las dificultades vamos a intentarlo.

Hemos decidido hablar de lo que no queríamos hablar hasta que saliera a la calle, que de estas cosas no se habla antes de tiempo, porque nuestro director lo hizo público el pasado domingo (él sí puede, incluso debe) en su "Carta del director" además de en el más que interesante blog de Arcadi Espada El Mundo por dentro y, como era de esperar, parte de la blogosfera diseñoperiodística o periodística a secas (aquí, aquí, o aquí...) se ha hecho eco de que el diario El Mundo va a cambiar su diseño. También hay quien ha aprovechado para repetir, una vez más, que a ver si el diario cambia además su orientación política (suponemos que para conseguir así una sociedad de pensamiento único, el suyo claro) pero nosotros no entramos en los contenidos porque en nuestro periódico, a diferencia de lo que sucede en alguna que otra secta, quienes lo hacemos podemos pensar y tener la orientación política que queramos... mientras que la línea editorial la marca el director. Como tiene que ser, ¿no?

Volviendo a lo estrictamente formal, que es lo que nos ocupa, el cambio se está produciendo en realidad poco a poco, fundamentalmente en la estructura de sus páginas, como muchos de vosotros habréis apreciado desde hace algunos meses. Los Juegos Olímpicos de Pekín, y la campaña electoral norteamericana han sido acontecimientos destacadados en los que ya hemos aplicado muchas de estas nuevas estructuras:



Páginas publicadas durante este verano sobre los Juegos Olímpicos de Pekín.



Páginas publicadas el lunes de esta semana sobre el triunfo español en la Copa Davis



Evidentemente, el rediseño que se quiere llevar a cabo es mucho más, implica sobre todo un cambio no sólo en la estructura de las páginas, sino también en la estructura de la redacción como ha señalado Pedro J., quien también reconoce que la crisis ha obligado a adelantar el proyecto. Estrategia que algunos critican... a la vez que critican a quienes ante una crisis se quedan con los brazos cruzados. Desde el punto de vista del diseño también habrá novedades tipográficas, de organización de secciones o de paletas de color que no os podemos adelantar por motivos obvios pero que pronto estarán en vuestras manos y podréis juzgar. Porque no somos nosotros quienes debamos hacerlo, ser jueces y parte interesada, sino los destinatarios.

Claro que hay quien ya está lanzando juicios, algo apresurados tal vez. Nuestro gurú favorito, el gurú Varela, escribe en su blog y con la etiqueta "fin era prensa" que este rediseño se hace "no se sabe si para parecerse todavía más a El País, como ha hecho en los últimos años", curiosa afirmación en boca de un "consultor y experto en medios de comunicación" cuyas ideas no hacen otra cosa sino parecerse, o repetirse, a las de los gurús anglosajones del apocalipsis. Un gurú para quien los rediseños no solucionan nada (y puede que en ocasiones tenga razón) que no sea su propia cuenta corriente, a tenor de todos los rediseños en los que ha participado aportando más "ideas" que páginas. Un señor que se toma muy en serio a sí mismo, afable y cariñoso con sus semejantes, de quien hablan bien aquellos que no han tenido el placer de trabajar con él, y que ahora se dedica a tiempo completo a aburrirnos con sus sermones 21 sobre lo que tenemos que hacer y lo que tenemos que pensar. Y con lo que SI hay que hacer y lo que NO hay que hacer en un tono pomposo y pendante cargado de la única verdad de quien nunca se equivoca. Acierta tanto, que incluso publica este mismo artículo dos veces: en su blog personal Periodistas 21 y en su blog Sociedad cableada de Soitu (web que merece mucho la pena, que recomendamos no porque tengamos allí algunos amigos sino por su apuesta arriesgada, nueva y su calidad: imprescindible Pérez de Albéniz y su blog El Descodificador). Esto de escribir lo mismo en sitios diferentes debe tratarse de una práctica del nuevo periodismo 3.0, "rentabilidad duplicada" si lo bautiza un gurú, o algo así que nuestras mentes inferiores no alcanzan a comprender y que por eso necesitamos leer dos veces con la ayuda de su prosa ágil y fresca... o una vieja práctica del periodismo de siempre, de ese que se muere, la de intentar colar el mismo artículo en dos medios, con el manido y patético truco de cambiarle alguna palabrita, como quien disimula silbando.

Nosotros sí nos vamos a equivocar porque no vamos a hacerle caso. Vamos a seguir haciendo un periódico de papel. De maravilloso papel. Sí, coño, de papel. Vamos a intentar mejorarlo, vamos a buscar nuevas fórmulas, vamos a intentar hacer páginas nuevas, a no repetir la misma en dos sitios... Y por eso, entre otras cosas, se rediseña El Mundo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cases rediseña L'Unità

El rediseño del histórico periódico italiano L'Unità es lo último que ha salido de la fructífera e incansable factoría Cases i Associats, cuyas páginas os presentamos recién salidas, aún calentitas... tanto como los ordenadores de nuestros amigos catalanes, siempre encendidos.

L'Unità (La Unidad) fue fundado en 1924 por el político, pedagogo e intelectual marxista italiano Antonio Gramsci, en Milán, como órgano oficial del Partido Comunista Italiano (PCI)

Primera página del primer número del periódico, 12 de febrero de 1924.


Su lema inicial fue el de Diario de los obreros y los campesinos y vivió una primera etapa de apenas tres años hasta que fue clausurado por el régimen fascista de Mussolini. Reapareció en 1945, tras la liberación de Italia en la Segunda Guerra Mundial, y comenzó a editar distintas ediciones que le convirtieron en un periódico de difusión nacional y referente del pensamiento de izquierda con colaboraciones de los más importantes escritores e intelectuales de este signo político (Cesare Pavese o Italo Calvino, entre muchos). En la década de los 70 del siglo pasado tuvo su máxima circulación (sobre 250.000 ejemplares) y entonces comenzó su declive, parejo al del Partido Comunista. Entre 2000 y 2001 dejó de publicarse y ahora no pertenece al Partido Democrático de la Izquierda (excisión del PCI) sino a una empresa privada que, no obstante, mantiene su línea editorial queriendo adaptarlo a los nuevos tiempos. Su actual directora es Concita de Gregorio, antigua periodista de La Repubblica (con quien nos comentan en Cases que han trabajado muy bien) y la campaña de promoción de este rediseño que os presentamos la ha llevado Oliviero Toscani.


Primera página de uno de los últimos números anteriores al actual rediseño de Cases


Dos muestras de primera página con la nueva propuesta.












Páginas de las distintas secciones del nuevo L'Unità, de las portadillas de las ediciones locales y de la contra.

martes, 25 de noviembre de 2008

¡Hola! Soy maquetador y tú... no lo eres

Afrontémoslo. Es algo universal, y no sólo relativo a nuestra querida profesión. El ser humano anhela lo que no tiene e idealiza las cosas que considera fuera de su alcance. Y no se resigna a su anodina existencia. Al igual que los lunes de temporada o durante un mundial, todos tenemos el carné de entrenador, o en algún momento de nuestra vida aflora el taxista que todos (¡TODOS!) llevamos dentro, en un periódico no íbamos a ser menos. Porque, aceptémoslo, todos tenemos un maquetador en nuestro interior.

La cosa no deja de tener su trascendencia y bien mirado no tiene maldita la gracia. Da igual que seas fotero o redactor. Da igual que hagas gráficos, ilustraciones, o que seas el tipo que rellena la máquina de refrescos. Todos los que pasan por delante de una pantalla con el Quark abierto, opinan. No pueden evitarlo. A Ulises (el griego, no a nuestro intrépido ilustrador mexicano) le pasó algo parecido cuando empezaron a cantar las sirenas. Les entra algo por el cuerpo que crece y crece, como una llamarada. Y no se pueden aguantar. Y lo sueltan. Así a lo bobo, sin pensar. Y de pronto, sin saber muy bien de dónde, aparecen más personas, bajándose las gafas para mirar por encima de la montura, bizqueando con expresión de "espera que esto lo arreglo yo en un pis pas". Y se ponen a opinar, todos a la vez. ¿Cómo se distingue en tan lamentable montonera al pobre maquetador, diréis? Pues suele ser el que esconde la cara entre las manos, o el que se aprieta las cuencas de los ojos con el pulgar y el índice, no sabemos si para conseguir concentrarse entre tanto balido o si pretendiendo atravesarse el cráneo y detener así su estéril sufrimiento.


Opina, opina... no te cortes...



Resulta frustrante comprobar cómo se preocupa por el cromatismo de la página alguien por cuya capacidad para combinar su vestuario hubieras jurado que es daltónico, o aguantar que te discuta el corte de una foto alguien que llama a una foto horizontal "apaisajada". Es como cuando te subes a un barco, y de pronto todo el mundo habla de babor y estribor, de la proa y la quilla y el palo mayor y todo se vuelve náutico y fascinante. Pues es acercarse a un maqueta y de pronto ya no importa la información, sólo importa si la maqueta queda compensada, o de si está lo suficientemente equilibrada. ¿Compensada? ¿Equilibrada? ¿Hablamos de información o de tu tensión arterial? Porque, a ver, términos como equilibrio, compensación, o los blancos que flotan, o los usa alguien que está muy seguro de lo que dice o suenan a chorradas como pianos. O como diría el mismísimo Marshall McLuhan en la imprescindible Annie Hall suenan "a falacias en tu boca". Es más, reconozcámoslo, muchas veces nos agarramos a esos términos cuando ya no sabemos qué decir para que nos dejen un poquito en paz. Lo malo es que a fuerza de esgrimirlos, se lo han creído, y a lo tonto, hemos creado un monstruo, uno tonto que no se corta y opina de lo que no sabe.

A mí no se me ha ocurrido nunca presentarme en una sección y decirle a un redactor lo que tiene que poner en su título. Bueno, miento, llevo años haciéndolo con mis compañeros de deportes, intentando que puntúen con benevolencia a los jugadores de mi Betis en las fichas de los partidos. Nunca me han hecho caso. Y si ellos no lo han hecho, ¿por qué debería yo hacer lo propio con los demás? Porque no te pierdas la cara del redactor al que le dices que ese texto no se entiende o que ese título no es lo suficientemente informativo. La temperatura desciende en picado. El ruido de fondo se amortigua hasta que parece que sólo existís los dos en el mundo. Y muy serio y muy digno, te viene a decir más o menos que el que lo escribe es él. Ya, y el que lo leo soy yo. Y sigue sin entenderse...

Si estos delirios de grandeza ocurren en un periódico, donde la forma es más o menos poco flexible, en el mundo de los suplementos entramos de lleno en el campo del absurdo. Porque los suplementos conllevan un añadido estético (que ellos interpretan como licencia para el artisteo) al que no pueden resistirse. Los ves ahí, muy serios, explicándote que lo mejor es hacer la página como ellos dicen porque así todo va a tener más fuerza, mucho más impacto. A veces les respondes: "Dímelo otra vez sin reirte" para ver si de verdad van en serio o si han instalado una cámara oculta en la pared del fondo. De pronto, el periodismo visual les posee, y como si de un viaje astral fuera, se ven por primera vez a sí mismos desde fuera, y no conciben cómo podían ser tan grises antes y súbitamente todo son genialidades y grandes ideas. Y les ves venir por el pasillo con un puñado de fotos, con una extraña sonrisilla, apretando el paso, casi con un trote infantil, como el que ha tenido una idea genial y te la quiere contar rápido, no sea que de su sección a la tuya se le vaya a olvidar. Y temiéndote lo peor les explicas lo mejor que sabes que sí, que esto es un suplemento, pero no un Superhumor. Y que el arte, para los artistas, y los toros para los toreros. Y les explicas que tú no eres un artista, que eres un simple periodista que intenta informar ya sea en un periódico, en un suplemento, o donde te pongan, que para eso eres un profesional. Que artista es Ulises (nuestro intrépido ilustrador mexicano, no el griego), o Luis Parejo, intrépido también, ilustrador también y autor de la caricatura que encabeza nuestro blog, que ven el mundo a través de su propio prisma y les pagan para que compartan esa visión con nosotros. Pero que nosotros no. Que nosotros informamos. Que nosotros contamos las cosas como son, sin concesiones. A palo seco. Que somos periodistas. Aunque a muchos todavía les cueste creerlo.