Se vive al contrario, de noche. Vienes cuando otros van. Nada coincide contigo, como si tu horario vital estuviera formado por piezas sobre un tablero y alguien, la noche, lo hubiera sacudido, travieso. Comes solo pero también tu coche circula solo por las calles iluminadas de la ciudad. Y no duermes, te imaginas dormir durante días de luz, gritos, teléfonos y obras. Te pagan más.
Estás solo.
También el trabajo en la redacción es distinto, suele consistir en destrozar las páginas que han hecho tus compañeros durante el día. Juego a los puzzles cada noche procurando cuadrar aquí lo que descompongo allá y algunas veces, pocas, el resultado mejora lo que han organizado antes con menos urgencias porque, de noche, solemos intentar que nada se quede fuera de las páginas, incluir lo más hasta lo más tarde posible. Sin importar la forma, porque es de noche. Estamos de guardia sin hacer nada para que de día puedan decir que los del turno de noche no trabajan, pero en realidad lo que hacemos es esperar a que suceda lo que suele suceder cuando menos lo esperamos. Cuando más te jode. Y no pronunciamos nunca las palabras mágicas "parece que hoy está todo muy tranquilo".
Y luego están los ruidos, porque en la noche transfigurada, cuando te quedas solo en esta esquina apartada de la redacción, se oyen cosas, que alguien teclea en uno de los ordenadores y cuando te acercas no hay nadie pero el salvapantallas ha dejado su lado oscuro como si hubieran tocado las zonas sensibles del ordenador. Estuvieron sonando los teléfonos de nuestra sección durante meses, en cuanto me quedaba solo cada noche, y dejaban de sonar un instante antes de que los cogiera como si pudieran verme, los teléfonos, porque en esta parte de la redacción estoy absolutamente solo y a través de las ventanas no hay nada. Nada puede verme y sin embargo sabe que estoy allí.
De noche las pantallas de los ordenadores te miran en vez de ser tú quien las mira a ellas como sucede durante el día.
Y de noche aparecen desconocidos que te piden un cambio en una página que tú haces sin preguntarte quién te lo pide porque en un periódico como el nuestro el trasiego es grande y resulta normal encontrar gente nueva cada poco. No te preguntas quién es el desconocido hasta que una llamada desde la mesa de cierre te exige explicaciones, que por qué has hecho ese cambio que ellos no necesitan en una página de Nacional, o de Cultura, y lo que les cuentas parece absurdo porque, además, te dicen que en Nacional o en Cultura ya no hay nadie. Nadie ha podido ir a verte a pedirte nada. En la redacción estamos solos, los de la mesa en un ala de la planta, y yo en la otra. No hay nadie más en el periódico a excepción de los guardias de seguridad en la entrada. Nadie me ha pedido nada con una extraña sonrisa pero yo le busco entre las mesas vacías, por los pasillos desiertos o los servicios solitarios mientras me pregunto, hablando solo en voz alta, por qué nadie querrá trabajar de noche en el periódico.
viernes, 19 de octubre de 2007
De noche en el periódico
jueves, 18 de octubre de 2007
Entrevista a Queka Rey, jurado de ñh04
Os traemos una entrevista con Queka Rey, jurado de los premios ñh04 y jefa de diseño de El Economista, uno de los diarios más premiados.
Pregunta.- ¿Cómo funcional un jurado por dentro?
Respuesta.- Al ser personas que nos conocemos poco funciona de forma poco distendida al principio. En un primer momento, tanteas los niveles de valoración de cada uno. Por lo menos en mi caso.
P.- ¿Qué criterios se utilizan para decir que tal página es buena y merece un premio y cuál no?
R.- En el diseño de páginas. La consonancia entre la información y la presentación gráfica, y las reglas básicas de la tipografía y las artes gráficas.
P.- ¿Ha habido "peleas" por alguna página?
R.- Sí
P.- ¿Puedes valorar trabajos tuyos o te quedas al margen?
R.- Te quedas al margen
P.- En una profesión en la que casi todos nos conocemos, con sus filias y fobias, no se deja uno llevar por ellas...
R.- No. La valoración es muy profesional.
P.- ¿Influye la ideología del medio a la hora de valorar los trabajos, aunque sea de manera inconsciente?
R.- De ninguna de las maneras
P.- Habéis echado algo en falta?
R.- Mejores infografías.
P.- Alguna anécdota...
R.- Cualquiera de las que nos ocurrieron estarían fuera de contexto.
lunes, 15 de octubre de 2007
Cambiar, ¿para qué?
Y leyendo el artículo que publica Javier Moreno, director de tan importante periódico en el suplemento especial que dedican este domingo a su cambio, uno podría sacar como conclusión, primera y apresurada, que estamos ante el típico texto retórico que con declaraciones grandilocuentes no nos dice nada... y no es así. Porque incluso dice cosas que no estoy muy seguro de que el director de El País nos quiera decir. La primera de ellas me deja estupefacto, por la afirmación en sí y porque no haya dejado estupefactos también a todos quienes opinan sobre el tema, sin mencionarlo, desde infinidad de tribunas electrónicas o convencionales: resulta que El País ha decidido cambiar ¡sin saber por qué! "¿Y para qué cambiar", dice Moreno en su artículo, "cuando logramos formular la respuesta, ya estuvo hecho casi todo". Todo un "comité para el cambio" nombrado por el director en el mes de febrero pensando para qué hacían lo que hacían mientras lo hacían. O sea, hacemos una cosa y mientras la hacemos pensamos para qué la hacemos. ¿Algo así, no? Puede que sea yo quien no lo ha entendido bien, pero estoy estupefacto y no se me pasa. Me atrevería a apuntar a tan docto comité, desde mi humilde posición, que tal vez una de las razones para el cambio podría ser... ¡para mejorar!, ¿no?. Pero claro, se trataría de mejorar uno de los modelos de mayor éxito en los últimos años no sólo de la prensa española (su diseño racional ha sido y es modelo de periódicos), sino internacional (El País ha contribuido, y no poco, a que se asocie periodismo de calidad con el formato tabloide, entre otras cosas. Un formato al que tienden ahora incluso los periódicos anglosajones). Claro que lo mismo tienen ahora otro modelo nuevo que crea escuela y por eso cambian. Aunque ellos dicen, tras meses de pensarlo, que cambian "por responsabilidad".
La segunda es una contradicción que pone de manifiesto que El País tal vez no está contando las cosas como son y que improvisa para justificarse. Escriben que su periódico evoluciona al igual que evoluciona la sociedad y lo ilustran en un artículo titulado "31 años de evolución", reproduciendo tres portadas y una página doble de distintos años con un pie común con el encabezamiento "cambio constante". Pero ahora se dan cuenta, dicen también a lo largo de todo el especial del domingo, que la sociedad ha cambiado y va a cambiar más y por eso tienen que hacer este cambio. ¿Pero no había evolucionado el periódico con la sociedad? Entonces, y volvemos al principio, al comité de expertos, ¿para qué cambiar? De haber estado evolucionando el periódico no necesitaría tan drástica puesta al día y mucho menos gastarse el dineral que se están gastando en ello, publicidad incluida. ¿No?
Sobre las tres páginas que hasta ahora hemos visto todos del nuevo diseño ya hemos públicado dos artículos y toda la blogosfera se ha ocupado ampliamente de ellas. Aunque es muy pronto para análisis porque un periódico ya dijimos que no es un prototipo, es algo más que necesita de los días para ser diario, se pueden lanzar algunas preguntas inocentes: ¿son esas las páginas de un diseño profundo o son efectismo, apariencia? ¿De verdad es un diseño para noticias diarias? ¿O simplemente para noticias? ¿Para informar? Porque no se tratará de adornar sólo el papel, ¿verdad? Miro las mujeres que miran en su modelo de apertura de Cultura y me queda claro. Hay que esperar, puede que nos hayan mostrado sólo las más "llamativas". Espero.
Y acabo como empiezo. Este artículo se titula con las mismas palabras que, además de aparecer en el artículo del domingo de Javier Moreno, pronunció en 1997 David García, director de arte del periódico entonces, y ahora. En un acto público celebrado en la Universidad San Pablo Ceu de Madrid, en el que yo estaba presente, el máximo responsable de diseño del diario independiente de la mañana con aspiraciones a diario global afirmó con total rotundidad que innumerables veces le habían preguntado por qué no cambiaba El País y que él siempre respondía lo mismo: "cuando algo tiene éxito no hay por qué cambiarlo"
El acento y el previo
1) El pasado miércoles 10 (salió publicado en el diario el jueves 11), Juan Luis Cebrián anunciaba en una conferencia en Vigo que la renovación iría más allá del diseño y la manera de contar las noticias. Los cambios afectarán a la mítica cabecera del periódico, por lo que "la marca" EL PAÍS se escribirá por vez primera con tilde "para que su grafía no entre en contradicción con las normas tipográficas que se aplican en el resto del periódico". Por lo tanto, se deshace el polémico diptongo, se ajusta la cabecera a la norma obligatoria de la Real Academia española y se modifica el Libro de Estilo, que hasta ahora decía: "Como licencia gráfica, la cabecera de EL PAÍS y las de sus suplementos no llevarán acento ortográfico cuando vayan compuestas por el tipo de letra utilizado para la marca registrada -la Claredon Medium-, pero sí en los demás casos".
Como curiosidad, Cebrián contaba en 1977, en el primer aniversario del periódico, que algunos académicos habían insistido en la necesidad de acentuar la i pese a que el título iba en mayúscula, mientras que los responsables de EL PAÍS opinaban que "la cabecera tiene un significado icónico no literal y nadie se para a pensar en el contenido de lo que define, pues todo el mundo identifica la cabecera con un periódico preciso." Se interpretaba así que la cabecera era ante todo un dibujo o un grafismo y que por ello no tenía necesariamente que estar en sintonía con las normas ortográficas.
El cambio creo que es acertado, más allá de dogmas.
2) La entradilla, ese recurso que parece caduco pero que considero utilísimo e imprescindible para el lector que va más allá de los titulares y que desea una visión global de los acontecimientos diarios, desaparece 31 años después. Sensible pérdida.
3) En el suplemento al que hacía alusión Luis, concretamente en las páginas que analizan la (sutil) evolución de la maqueta del diario, aparecen ya varios ejemplos de lo que nos vamos a encontrar el próximo día 21. Le van a venir bien los retoques, intuyo, pero los cambios -como nos temíamos- son sutiles. Compartimos estos ejemplos con vosotros. Para ir abirendo boca, más que nada.
domingo, 14 de octubre de 2007
Los cambios de El País
En la primera página el director Javier Moreno justifica estos cambios porque quieren seguir siendo espacio público, "conectar con las generaciones que se convertirán con el eje de este país" durante los próximos 20 años.
Estos son los principales cambios:
- Modifica el orden de las secciones y crea otras nuevas. Es el más difícil de todos porque supone luchar contra una inercia establecida durante más de 30 años. Se agruparán en un gran bloque las informaciones de Internacional, Nacional y Economía, dando paso a la sección de Opinión. Después de esta sección, otro gran bloque con Sociedad, Cultura y Deportes, con una doble página inicial que servirá de transición entre Opinión y estas secciones, donde se planteará de forma amplia un tema.
Otro cambio importante es la sección de Local. Deja de estar integrada y pasa a ser un cuadernillo independiente donde se apostará por propuestas informativas y gráficas más claras y audaces (¿algo parecido al proyecto M2 de El Mundo?, ya veremos).
Por último, en la primera y última página se realizarán modificaciones que mantengan su identidad pero que realcen su elegancia y recojan la diversidad del periódico.
-El País Semanal. EPS deja de existir y vuelve a llamarse El País Semanal, con un cambio radical en todas sus páginas, tanto de contenido como de imagen. La revista está diseñada por el prestigioso diseñador Óscar Mariné y constará de tres partes: en el centro de la misma, reportajes, entrevistas, viajes, ecología, etc. En la primera parte, "Intro", una sección que va más allá de una agenda y se convierte en una crónica cultural y social. Y por último, "Estilos de vida", una revista de revistas con lo mejor de la moda, interiorismo, diseño, salud, Internet, etc. Y por supuesto los columnistas.
-Domingo también cambia y se convierte en un suplemento de investigación y reportaje con la actualidad en el punto de mira. El rediseño también viene de la mano de Mariné, donde ha buscado "más confort y comodidad" a la hora de acercarse al texto. Atentos a este concepto: la página que flota.
-Babelia pasa a tener más secciones y más páginas para abordar la cultura desde todos los ángulos.
-elpais.com, más dinámico, personalizable y multimedia.
- Tipografía. Aquí viene uno de los más suculentos. El País abandona su tipografía actual y apuesta por una de creación exclusiva de la mano del portugués Mario Feliciano: Majerit, más ancha que la Times y según los responsables de diseño del periódico "más moderna y legible". En Domingo también usarán Arnhem y Utopía.
viernes, 12 de octubre de 2007
Todas las fotografías juntas
Bueno, siendo precisos, es la segunda parte de la exposición, porque para ver la primera hay que empezar en el Círculo de Bellas Artes, otro edificio de los que merecen la pena, modernista, y donde tienen la tonta costumbre de cobrarte 1 euro por entrar si no eres socio. Y yo no lo soy. Eso sí, en cuanto ves las imágenes te olvidas del euro porque en el Círculo están absolutamente todos, agrupados, más que ordenados cronológicamente, por momentos, escuelas que fluctúan entre las dos corrientes fotográficas del siglo XX: la documental y la artística. Y además se muestran sus principales obras, algunas iconos mundiales. Cito a los fotógrafos que me voy encontrando en las paredes sin seguir un orden: William Klein (imágenes de su antológico New York), Diane Arbus, Lee Friedlander, Robert Doisneau, Robert Frank, Otto Steinert (sus fotografías subjetivas), Weege, Aarond Siskind, Helen Levitt, Dorothea Lange (su fotón de 1936 con esa mujer que ahora representa la depresión norteamericana), Walker Evans, Josef Koudelka, Henri Cartier-Breson (no digo nada), Agustí Centelles, W. Eugene Smith, Robert Capa (su foto del miliciano español, claro), Harry Callahan (elegante y sutil), Bill Brandt, Grete Stern, Manuel Alvarez Bravo, Brassaï y André Kertész (surrealistas y divertidos), Lee Miller, Man Ray, Irwin Penn, Helmut Newton, Richard Avedon, August Sander, Ortiz Echagüe, Edward Steichen (y su impresionante foto de Nueva York, de 1905, para mí una de las más poderosas imágenes que nunca se hayan tomado), Alfred Stieglitz, Paul Strand, Edward Weston, Tina Modotti, Ansel Adams (perfección técnica absoluta), Imogen Cunningam, Moholy-Nagy, Berenice Abbott, Leni Riefenstahl, Sebastião Salgado, Cristina García Rodero, Ramón Masats (vuelvo a mojarme: el más grande fotógrafo español hasta ahora), Catalá-Roca o Mario Giacomelli. Y no cito a todos. Ni puedo ponerlos en negritas porque si alguien quisiera imprimirlo podría quedarse sin tinta en la impresora, como yo sin respiración viendo allí las copias directas de las fotos. No fotos de fotos como reproducen las publicaciones.
En la segunda parte del Canal, además de ser menos, los momentos me parecen menos estelares, anque los autores, más recientes, sí lo son: Mapplethorpe (dos imágenes sin la fuerza de las mejores suyas), Nan Goldin, Nobuyoshi Araki, Larry Clark, García Alix, Duane Michals (imprescindible, hay que conocerle), Cindy Sherman, Chema Madoz, Ouka Lele, Fontcuberta (una triste imagen que no hace justicia a este grandísimo fotonarrador de los sueños), Javier Vallhonrat, Marina Abramovic, Andy Warhol (con una pobre serie de banderas en blanco y negro escondidas un rincón en las que nadie muestra interés, y con razón) o David Hockney con un magnífico fotocollage.
La exposición surge a raíz de la publicación en español del "Diccionario de fotógrafos del siglo XX", de Hans-Michael Koetzle, un volumen con la biografía de 549 importantes fotógrafos ilustrado con más de mil fotografías y que te venden allí mismo por 60 euracos del ala. Los vale.
En definitiva, un auténtico lujo al alcance de quienes estamos y quienes estéis estos días en Madrid (hasta el 18 de noviembre) y, en especial para quienes nos dedicamos o alucinamos con el periodismo visual.
Postdata: Encajaba, animados por el evento, quiere empezar desde ahora con los "Momentos Estelares de la Fotografía del siglo XXI" publicando imágenes de autores todavía no consagrados, pero que están convencidos de que todo se andará. En este caso presentamos "árboles enamorados en una alambrada de la ciudad de Getafe", 2007, copia en blanco y negro en papel de fibra, digitalizada, cuyo autor permanece todavía en un modesto anonimato.